CHETUMAL, Q. Roo.- La cacería clandestina en el área aledaña a la Reserva de la Biosfera de Calakmul ha disminuido la población de especies nativas, principalmente de felinos y pecarís. La administración de esta Área Natural Protegida ha
dado parte a las autoridades federales y han requerido restringir la
caza deportiva para evitar su extinción o por lo menos mantener regulado
este deporte, pues se sospecha varios de ellos son furtivos y
extranjeros, sobre todo, de Estados Unidos.
La Biosfera de Calakmul es la más grande del trópico de México, al contar con más de 2.5 millones de hectáreas donde se alberga a cuatro zonas protegidas, destacando entre ellas Calakmul, Balam Ku, Balam Kin y Balam Kaax.
Si bien es un área protegida de extensa zona territorial, de acuerdo con el director de la reserva, José Zúñiga Morales,
uno de los principales problemas en la zona protegida es la cacería
furtiva, en donde quienes se dedican a esta actividad ilícita atrapan a
los felinos y pecarís en demasía.
Los más depredados son el
pecarí de labios blancos. Su población ha disminuido mucho, aún cuando
es una especie en peligro de extinción continúa siendo cazado. Por ahora
la reserva no cuenta con una cifra exacta del número de ejemplares por
la movilidad de la población, principalmente se ubican donde hay cuerpos
de agua. La misma situación se refleja con el puma.
En algunas áreas, de acuerdo con los monitoreos realizados, estas especies se han dejado de percibir.
La
mayoría de los animales capturados, sólo fungen como trofeos para los
cazadores, pues éstos no pueden permanecer como mascotas de las personas
ante su peligrosidad, principalmente de los felinos.
Por ello,
la administración de la reserva ha dado vista a las autoridades
respectivas sobre los problemas de la cacería en esta zona protegida.
Para contrarrestar este problema piden restringir esta actividad o en su
caso mantener una estricta reglamentación, para proteger sobre todo, a
las especies en peligro de extinción.