Joan Manuel Serrat y Joaquín
Sabina cantaron el jueves por primera vez en Tel Aviv, en un concierto
lleno de guiños a Israel en el que no hicieron mención alguna al
conflicto con los palestinos y que tuvo lugar tras rechazar ambos las
presiones de ONGs y activistas para cancelarlo.
Los artistas españoles
entusiasmaron a un público de unas 6.000 personas, en su mayoría
israelíes de origen latinoamericano, que les siguen desde hace décadas y
que nunca habían podido verles en directo.
Desde las gradas del estadio
Nokia Arena, una pancarta leía "Gracias por venir", en clara alusión al
boicot cultural a Israel promovido por grupos pro-palestinos que la
pareja decidió ignorar.
Ataviados con sus ya
conocidos bombines, los artistas iniciaron la noche saludando en hebreo y
en árabe y tocaron junto a la Orquesta del Titanic un repertorio con
canciones de su último disco Dos pájaros contraatacan -que da nombre a la gira- pero generosamente salpicado de sus temas de siempre.
"Desde pequeño tenía un sueño
que comparto con muchos de ustedes: soñaba con venir a Israel, lo que
no sabía es que tardaría tanto en cumplirlo", dijo Sabina a la
audiencia, mientras Serrat aseguraba que "ni en sus más descabellados
sueños soñó con que estaría cantando en la cancha del Macabi".
Entre canción y canción, los
artistas entretenían con monólogos y diálogos llenos de humor y de
adulaciones mutuas en el que Sabina ejercía su papel de canalla y ambos
se echaban flores y bromeaban uno sobre el otro alternativamente.
Noa y el cantante David
Broza, autor de un disco de temas de Serrat en hebreo traducidos por el
poeta israelí Yonatan Guefen, fueron los invitados especiales de la
noche he interpretaron sendos temas junto al catalán.
A las puertas del estadio,
Fernando Friedman, uruguayo de 58 años, celebraba que "se decidieran a
venir, pese al boicot", mientras que Mirta Kozuch Marienberg se quejaba
de que "pese a haber más de 80.000 israelíes de origen latino, no llegue
aquí apenas música en español en directo".
Las hermanas Ronit y Ayalan
Minalker, del Kibutz Nir Yskhak, cerca de la franja de Gaza, donde en
los últimos días han caído decenas de cohetes lanzados por milicianos
palestinos, explicaron que un centenar de residentes de la zona han sido
invitados al concierto por la productora.