MÉRIDA, Yuc.- Hace unos meses, en Dzilam de Bravo supuestamente se "observó" la presencia de un objeto volador no identificado (OVNI), con el que habitantes quedaron asombrados.
Ayer,
de nueva cuenta los vecinos de esa comunidad porteña fueron testigos de
la presencia de un fenómeno natural, que identificaron como la "figura de Dios".
La
imagen multicolor se proyectó en el cielo, alrededor de las 13:00
horas, y llamó la atención de los habitantes, que apuntándola decían,
"ésta es una señal divina".
Los escépticos
definieron científicamente que esta imagen se trata de una aurora
boreal, que es formada por el choque de masa solar con vientos del polo
norte y sur de la magnetósfera, produciendo una luz difusa y
predominante, que se proyecta en la ionósfera produciendo figuras; su
actividad puede durar varias horas.
Normas sobre aparicionesA finales del año pasado informamos que El
Vaticano ordenó revelar oficialmente y por primera vez el contenido de
normas que aplica la Iglesia católica para juzgar la
veracidad de presuntas
apariciones de la
Virgen, manifestaciones divinas y revelaciones místicas.
El
documento que contiene las claves para el análisis de estos casos, del
cual esta agencia de noticias tiene una copia, lleva por título "Normas
sobre el modo de proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y
revelaciones". La Congregación para la Doctrina de la
Fe publicará versiones oficiales y definitivas.
Se trata de un verdadero vademécum sobre los pasos a seguir cuando se tiene conocimiento de una posible aparición.
Contrariamente
a la creencia popular, corresponde siempre al obispo de cada lugar y no
al Vaticano el estudio, en primera persona, de un supuesto fenómeno
sobrenatural. La Sede Apostólica puede intervenir en casos particulares,
aunque es raro que utilice esa potestad.
Para identificar la credibilidad de un fenómeno extraordinario, las normas ofrecen criterios "positivos" y "negativos".
El
objetivo principal es salvaguardar la fe del pueblo y evitar la
proliferación de advocaciones que desmientan las enseñanzas de la
Iglesia o, directamente, se contrapongan a ella.
Una
investigación rigurosa del presunto hecho es clave para garantizar la
certeza moral de su existencia y debe ser el primer punto que los
prelados deben tomar en cuenta al analizar un caso.
Según las
normas vaticanas es deber de cada obispo vigilar, informarse y actuar
para corregir o prevenir abusos en el ejercicio del culto, para condenar
doctrinas erróneas y para evitar el peligro de misticismo falso o
inconveniente.
En caso de llegar a la certeza de encontrarse ante
un episodio divino, tiene la facultad de permitir manifestaciones
públicas de devoción.
El datoEn los tiempos de internet las noticias de tales
visiones se difunden rápidamente entre los fieles y la facilidad de
viajar favorece peregrinaciones espontáneas. Esto se ha convertido en un
desafío para la autoridad eclesiástica.